martes, 26 de diciembre de 2006

Desde España, Gracias y Hola

Gracias Susanna por invitarme a participar en tu blog de nombre tan curioso. Desconocía que por el mundo adelante puede haber gatos con cinco patas. Desde luego, en España llevamos siglos buscándole los tres pies al gato, así que a ver como podemos conciliar el dilema que se nos presenta.
Saludo también al resto de bloggers y confío en que poco a poco nos iremos conociendo en este espacio de intercambio de ideas a través del océano, que más que separar, creo que nos une a todos los que tenemos un idioma común.
Dicen que el final del año es época de balances y proyectos de lo que vendrá. Por lo que a mi respecta prefiero no hacer ni una cosa ni la otra; el tiempo se encarga de hacerlo sin que lo pidamos. Lo contrario sería engañarse a uno mismo.
En fín. Deseo para todos, los que colaboran, y los que simplemente leen, un venturoso año 2007, y si es cierto que existen las hadas buenas, no estaría de más que nos echasen una manita. Una ayuda de vez en cuando no viene mal.

2 comentarios:

  1. Gracias mil por participar, y desde la distancia que nos separa podemos estar unidos en este Blog..un gran abrazo afectuoso.Susana

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  2. Querido (on line) Galopín:
    Gracias por visitar VIGOBLOG y, por supuesto, por participar. Pero mi intervención en tu post tiene por objeto facilitarte un argumento sobre la frase "buscarle los tres pies al gato". El aforismo original es ese, como tu lo citas, pero su uso ha ido cayendo en una distorsión similar a la de "si no quieres caldo, dos tazas", que ha devenido en "siete tazas"...
    Puede que ya lo sepas, pero, por si acaso, te diré que los pies a los que se refiere la frase en cuestión no son los del animal, sino los de la palabra. Efectivamente, "gato" tiene dos pies. Se trata de pies métricos, es decir, sílabas. Los dos pies métricos de gatos son GA y TO. De ahí el sentido de "buscar lo que no hay" al referirse a los tres pies del gato, el cual, como bien refleja el nombre del blog, no tiene pies, sino patas.
    La frase ha sufrido distorsiones por incomprensión, pero no está de más saber algunas cosas.
    Hubo quien, por el mismo camino, llegó a asegurar que iba a "poner los puntos sobre las islas". En una secuencia similar a la del gato o a la de las tazas, lo de "poner los puntos sobre las íes" pasó a "sobre las Cíes" y, finalmente, propició que aquel recordase algo de unos puntos y de unas islas. Ya ves.
    O.K. a tu comentario en VIGOBLOG.
    Nos vemos en la blogosfera. Un saludo afectuoso. Marcos.

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