lunes, 11 de diciembre de 2006

Viví...lo que oí e hice.

Que somos realmente...somos consecuencia de nuestras vivencias, del medio que nos ha rodeado y del que nos rodea...así, vamos forjando nuestra personalidad.... y, aunque no queramos reconocerlo , eso somos, el producto de nuestras vivencias ... no es solo eso, ya que la existencia que hemos tenido no es lo que realmente vivimos, es como recordamos haberla vivido y como podemos traer a nuestra mente esos recuerdos si queremos contarlos y transmitirlos...para algunas personas como yo, recordar su niñez es como un sueño hermoso con algunas ráfagas de desilusión y tristezas, como es todo en la vida....pero enmarcada a través de una existencia limpia y con buenos sentimientos, sin mezquindades, sin resentimientos, sin influencias negativas de esas que abundan en la vida actual...la mía, creo , diferente al común de las personas..crecí rodeada de selva casi virgen, primero en Las Minas de Hierro, en El Pao, y luego en la construcción de la Represa de Guri....estuve siempre rodeada de vegetación pura...con el reino animal tan cercano...desde lo doméstico hasta lo más salvajes ( perros, gatos, loros, guacamayas, culebras de todos los tipos, tigres, cunaguaros, babas, monos, araguatos, insectos de todo tipo, etc, etc ) tuve al oportunidad de verlos, de conocerlos y de apreciarlos ... de cruzar el Orinoco en chalana, y comer pescado fresco frito en la orilla del río, mientras hacíamos con mis padres las largas colas...cuando las mujeres duchas en este trabajo, los echaban en esas enormes pailas de aceite hirviendo y en unos minutos flotaba en el dorados, crujientes, y ricos..... o entrar a la patio de una casa con miles de sapos y casi desmayarme del susto, en la misma ribera... además de navegar por toda su majestuosidad del Río hasta desembocar en el Delta, contemplando sus orillas ..y mirando a los aborígenes de la zona en aquellos años...su cultura y sus costumbres...ver a una Anaconda en todo su esplendor medio cuerpo esbelto sobre el agua del río ...creo que pocas personas hemos podido disfrutar de ese espectáculo , absolutamente, inolvidable....o mecerse en una liana o bejuco con mis hermanas, como que fuera la cosa más maravillosa del mundo...hacer paseos a la montaña como juego de niños abriéndose camino con una machetilla a escondidas de nuestro padres, entre sustos y emociones llegar a la cima.. comerse algo y luego bajar felices, con la sensación de haber descubierto la gloria... sobre volar el Salto Ángel maravillados con su poderosa estampa y llegar a Canaima en su estado casi natural, disfrutar de sus arenas rosadas, no sé si todavía existirán... pasear por la Llovizna, y sentirse que somos tan minúsculos ante la naturaleza ....bien son tantas cosas que se haría corto el espacio para contarlas...entonces, ahora es que comprendo, después de tantos años ... la diferencia que hay entre los seres humanos...la manera de ver la vida...de percibirla...de enfrentarla, de aceptar retos y apreciar el verdadero valor de las cosas...la inapreciable belleza que hay en ella y que aunque corta tenemos la posibilidad que tenemos de disfrutarla .

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